5 Cosas 5 sobre las tarjetas de visita

Protocolo oriental de tarjetas de presentacion

Primero decir que estoy poco a favor de las tarjetas de presentación (las también llamadas tarjetas de visita), son complejas de gestionar, no son nada digital y son poco ecológicas. Lo encuentro algo añejo, del mundo analógico.

Yo suelo utilizar una tarjeta que tiene un enorme código QR con todos los datos y, si puedo, prefiero que me la escaneen con el smartphone y así mi interlocutor dispone de todos los datos en su agenda. Además al cabo del tiempo, habré contribuido a evitar que se tale algún árbol.

Básicamente las uso por imposición del protocolo, para no ser recordado por no llevarlas.

 

De las tarjetas de presentación, así como de las tarjetas de visita, hay cinco cosas importantes a considerar.

 

1. La presencia

Es importante que la tarjeta de visita tenga un diseño profesional y un papel de calidad adecuado. Usando el gramaje apropiado, a partir de 250gr, obtendrás un grosor y una firmeza conveniente. Las dimensiones habituales suelen estar entre los 85×55 o 90×50 milímetros, otros tamaños o formas extrañas te harán destacar, pero quizás no quepan en su tarjetero y acaben en…

Salvo que pertenezcas a algún sector artístico, y/o quieras destacar tus habilidades creativas, pueden se contraproducentes los diseños estrambóticos, arcoirisados o excesivamente singulares. Elegir un diseño elegante y sobrio es caminar sobre seguro, con tintas de buena calidad y las tipografías bien escogidas (tanto el tamaño como el tipo de fuente). Las tintas doradas, resérvalas para los clientes de China. Piensa que se la va a mirar un potencial cliente que quiere hacer negocios contigo. El diseño debe de estar acorde con la identidad corporativa y con la imagen que pretendes dar.

Tus datos más destacables deben de poderse leer perfectamente a 1 brazo de distancia. Verifica el contraste de colores y piensa en que hay daltónicos entre los cargos de responsabilidad de tus clientes.

 

¿Cómo comprobar el gramaje del papel con el que te han impreso las tarjetas de visita? Pesa 100 tarjetas en una balanza de cocina (+-1gr).
Para 200gr/m2 de 90×50 deberían de pesar  90gr (0,9×0,5×200), y  93gr si son de 85×55 (0,85×0,55×200).
Para 250gr/m2 de 90×50 deberían de pesar 112gr (0,9×0,5×250), y 116gr si son de 85×55 (0,85×0,55×250).
Para 300gr/m2 de 90×50 deberían de pesar 135gr (0,9×0,5×300), y 140gr si son de 85×55 (0,85×0,55×300).

 

2. El contenido

Los datos aconsejables que deben aparecer en tu tarjeta de presentación son:

1. Tu nombre completo

2. El cargo que ocupas

3. El nombre de tu empresa

4. La dirección completa

5. Los teléfonos de contacto, fijo y móvil y el email

6. La página web, cuenta de Twitter, Linkedin,…

7. El logotipo de la empresa

8. Un código QR contendrá todos tus datos

Una buena distribución de estos elementos, en especial del tamaño que estos tienen, hacen que tu tarjeta de visita sea más efectiva. Si alguno de los datos impresos no es correcto, no hagas un tachón en la tarjeta de visita, no la corrijas, no le pongas tipex, sólo anúncialo a tus interlocutores.

 

No uses una tarjeta de visita ‘genérica’, sin que esté personalizada con tu nombre y cargo. Rebaja tu poder de mediación, da a entender que eres el nuevo, o el que se va a ir pronto, o que el cargo no está consolidado en la empresa. No transmite confianza.

El cargo que figure es importante. Debe de estar a la altura de la gestión que pretendes hacer y de quienes quieres que sean tus interlocutores. Si eres el dueño de la empresa, que se note, “Fundador y Director Gerente”, si solo eres comercial, súbete el rango, “Responsable de ventas de zona” te ayudará más. La imaginación al poder.

 

Puedes aprovechar el reverso de la tarjeta para muchas cosas. Puedes poner el código QR, o usar este espacio para hacerte publicidad -de tu empresa, tus servicios/productos /habilidades/títulos/méritos-, para poner una promoción, o inducir a una acción con una CTA (Call to Action) -una compra, suscripción, follow/like-, o simplemente para enviar un mensaje que impacte, y por el que seas recordado.
He visto tarjetas en las que figura un código para un descuento, otras que pone “no me tires, pásame a un conocido”, y otras en las que únicamente aparece la dirección de Facebook (sic!) y piden tu like.

También el reverso puede ser aprovechado para tener la tarjeta escrita en el idioma nativo de tu interlocutor, o en el lenguaje franco, en Inglés. Aunque esta práctica solución se puede interpretar como ‘de pobres’.

 

3. Cuándo entregar tu tarjeta de visita

Lo habitual es usar tu tarjeta de presentación para aquello que su nombre indica, para presentarte. Así, si la entregas al inicio de las presentaciones, obtendrás cuatro beneficios:

  1. Si te presentas a tu interlocutor y a continuación este recibe y lee tu tarjeta, le facilitarás que recuerde mejor tus datos.
  2. Tu interlocutor tendrá a su alcance tus datos en todo momento, por si tiene algún repentino fallo de memoria.
  3. El hecho de “dar o intercambiar algo” nada más conocerle, aunque sea un cachocartón, genera un clima de buen rollo.
  4. Ayudarás a rememorar momentos felices de la infancia en ese instante de “intercambio de cromos“, ayundando a romper el hielo y a facilitar el encuentro.

Otro momento típico para la entrega o intercambio de tarjetas es al finalizar la reunión, tras la despedida. Con esto estás indicando que quieres seguir manteniendo el contacto, demuestras interés y satisfacción por el encuentro. Este mismo mensaje transmitirás si entregas tu tarjeta de visita en un momento cumbre de la conversación.

Ojo con con no participar en el intercambio de cromos, si tú no intercambias tu tarjeta de presentación, por ejemplo en el caso en que recibas a un proveedor que en principio no es de tu interés, has de saber gestionar bien la situación que se puede generar con posterioridad. Puedes forzar un mal comienzo en una relación que finalmente puede ser de tu provecho.

Otro malentendido se puede dar en una reunión multitudinaria y multidisciplinar. ¿A quién vas a dar tu tarjeta? ¿A todos, solo a los que creas que se lo merecen, a los que te la ofrezcan a tí? A esas reuniones tienes que ir sabiendo quienes asisten, sus cargos y poder de decisión. Y por si acaso, llevar tarjetas de visita para todos.

 

4. Cómo entregar tu tarjeta de presentación.

La manera de dar tu tarjeta de visita también tiene su protocolo. Entrégala cogiéndola con tu mano derecha por la esquina superior izquierda, evitando tapar con los dedos cualquier dato, y de manera que tu interlocutor al cogerla pueda leer perfectamente los datos destacados.

Has de permitir su recepción a la distancia y altura adecuada -1 brazo-. Cómo dije antes, desde que el interlocutor la recibe, hasta que la pone a la altura apropiada para poderla leer -o echarle un vistazo-, tu nombre ya estará impactando en su córtex cerebral.

También puedes optar por la ceremoniosa forma “oriental o a lo nipón”, es decir, cogiéndola con ambas manos por las esquinas superiores, y acercándola con una reverencia sumisa a una altura más bien baja.

Como dije antes, la tarjeta de visita que entregues tiene que presentar un aspecto intachable, sin dobleces, descoloramientos, arrugas, tachones, … No las recicles, y guárdalas en una caja para preservar su integridad.

 

5. Qué hacer al recibir una tarjeta de visita.

Si no se quiere herir sensibilidades, sobre todo entre interlocutores de otras culturas, y si se quiere ser cortés y considerado, has te tener en cuenta algunas premisas.

Toma la tarjeta de visita de la misma manera que te la ofrecen. Si te la entregan a dos manos, recíbela a dos manos. Si es con la mano derecha, cógela con esa misma mano. Si es por una esquina, por ambas, o sosteniéndola por dos cantos, haz lo mismo.

Una vez que la hayas cogido, acércatela a una altura que te permita lleerla, y léela!. Además de mostrar respeto e interés, te ayudará a memorizar el nombre de tu interlocutor y así le podrás llamar por su nombre, algo que ayuda, y mucho, en cualquier conversación. También te quedará mas claro su cargo, y por el tacto y aspecto, podrás intuir otras sutilezas.

Préstale la misma atención a la tarjeta, que la que quieras prestar a su dueño. Lo más indicado es no guardarla inmediatamente. Déjala encima de la mesa, frente a tí, durante toda la reunión, y úsala solo a modo de recordatorio. No juegues o piques con ella la mesa o la uses para tomar anotaciones. Finalmente, guárdala en un portatarjetas, en una carpeta, o en tu cartera.

En algunas culturas como las asiáticas, la tarjeta de visita tiene un significado especial y representa a la persona. Por esto, hay que tratarla respetuosamente y con más consideración que de costumbre. Es un agravio escribir en ella, sobarla, repiquetear con ella o guardarla en un bolsillo. Trátala como si fuese valiosa o importante.

 

¿Sabes algo más sobre las tarjetas de visita?

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