La conjura de los AdBlockers


Años atrás, los que diseñábamos páginas web, nos peleábamos con los diferentes navegadores web para hacer -o intentar hacer- que las páginas web que construíamos «se viesen igual de bien en la mayoría de navegadores web».

Por fortuna esos tiempos pasaron. Actualmente los navegadores web han mejorado el cumplimiento con los estándares de HTM, de CSS y de JavaScript, y una página web se ve «casi igual» en cualquiera de los navegadores web más utilizados.

 

El problema detectado

Recientemente un cliente estaba preocupado porque su página web se veía fatal. Le faltaban los iconos de las redes sociales, las imágenes de algunos banners que antes anunciaban sus servicios ya no se veían, y el carrusel de imágenes era un desastre.

A pesar de que yo no veía nada extraño, él seguía insistiendo. Finalmente descubrí que en el portátil que usaba había instalado un programa de bloqueo de publicidad -un AdBlocker- que impedía cargar ciertas imágenes y javascripts.

 

Lo inaudito es que la web no contiene publicidad, ningún anuncio ni de afiliación ni de ningún otro tipo, pero al parecer algunos de los adBlockers tienen un «modo inteligente» tan agresivo que hacen que no se muestre cierto contenido porque es detectado como sospechoso de contener publicidad.

 

¿QUÉ ES UN ADBLOCKER?

Un «Bloqueador de publicidad» o «AdBlocker» («AdBloker», «AdBloquer»)
es un complemento para el navegador web que detecta los anuncios publicitarios de las páginas web e impide que se muestren.

Ni son 100% efectivos, ni son 100% fiables. No todos los anuncios son bloqueados y, pueden bloquear contenido de la web, que no son anuncios.

 

Los adblockers son un inconveniente para los diseñadores web

Ahora, los creadores de webs y de aplicaciones web, tenemos la tarea adicional de probar si hay algún contenido que está siendo ocultado por algún adblocker.

 

Y el problema no es menor, puesto que «1 de cada 4 internautas declara usar adblockers«, y su uso se ha disparado desde 2013, sobre todo entre los usuarios de smartphones, ya que estos se sienten perjudicados por el consumo del ancho de banda que se utiliza para cargar y mostrar la publicidad. Otros estudios sugieren que el porcentaje de usuarios de Internet molestos con la publicidad tiene un techo que ya se ha alcanzado. En general su uso depende sobre todo del tipo de usuario y de la web visitada.

 

Los culpables de esta situación

No cabe duda de que los culpables de esta situación han sido los propios anunciantes y empresas del sector, abusando por la cantidad, tipo y frecuencia de los anuncios, y de otras prácticas invasivas como el retargeting y el remarketing.

LOS USUARIOS SE HAN SATURADO, SE HAN CANSADO Y HAN REACCIONADO

El motivo de que Internet se haya convertido en una gran valla publicitaria es que la inmensa mayoría de negocios online, solo tienen como modelo de financiación los ingresos por publicidad y que para otros muchos sea su única razón de ser.

 

Los Damnificados por los AdBlockers

  1. las grandes plataformas de anuncios (léase Google AdWords, Facebook ADS, etc).
  2. las empresas que para dar a conocer sus productos o servicios necesitan utilizar estos canales de difusión de publicidad.
  3. las agencias de publicidad y los consultores expertos en SEM.
  4. los negocios en Internet que su modelo de financiación está basado en mostrar publicidad, usando servicios como Google AdSense, o programas de afiliación.
  5. los usuarios de Internet, que tendrán que pagar de alguna otra forma para acceder a los sitios web financiados con la publicidad o no podrán acceder.
  6. y en último lugar los desarrolladores de sitios web y de APPs, que ahora tienen que tener este otro factor más en consideración a la hora de diseñar sitios web.

 

La Guerra de los AdBlockers

Es evidente que en esta guerra de los adblockers se llegará a un punto de inflexión en el que habrá que cambiar el paradigma de ciertos negocios online, y buscar alternativas para que puedan «publicitar sus productos y servicios», como por ejemplo la iniciativa «Programa de Anuncios Aceptables» de ABP, el uso de «Inbound Marketing» o formas más creativas y menos invasivas.

Los medios de publicación online, como periodicos, blogs, etc, se pueden volver a plantear los métodos de cobro por suscripción, en vez de a la montetización por publicidad. Y lo mismo ocurrirá con las APPs, y el software que está financiado mediante la inclusión de «adWare«.

 

Tipos de AdBlockers y software

Los 4 tipos de programas utilizados para bloquear la publicidad son:

  1. las extensiones que se instalan en los navegadores web que ocultan los anuncios.
  2. las extensiones que bloquean los scripts, el spyware, y el adware (sea o no malware).
  3. los programas ejecutables específicos para el bloqueo de adware.
  4. las suites de seguridad, que además de funciones de antivirus y/o firewall, cuentan con funcionalidades de bloqueo de publicidad.

Una ventaja de los dos últimos es que además de bloquear la publicidad de los navegadores, permiten bloquear la publicidad de otras aplicaciones, como Skype, uTorrent, y las aplicaciones freeware o shareware que llevan adware.

 

Algunos de los adblokers más empleados actualmente son:

  1. uBlock / uBlock Origin.
  2. Adblock plus (ABP) / AdBlock.
  3. Adguard AdBlocker.
  4. NoScript.

 

Estrategias para combatir los AdBlokers

Evidentemente -y así lo demuestran algunas sentencias judiciales-, toda persona, salvo que haya otro acuerdo, tiene derecho a que en su navegador web, y en su ordenador, no se descargue ni se muestre publicidad no solicitada.

Este derecho lo pierden cuando se descargan una APP o visitan una web, en cuyas normas de uso, se haya aceptado que «se pagará» mediante la visualización de publicidad.

En dicho caso, el creador de la web o de la APP lícitamente tiene derecho a impedir que se bloquée la publicidad que le permite ofrecer dicho servicio o producto de manera gratuita.

Alguna de las políticas por las que el editor puede optar son:

  1. Politica amigable: Detectar el uso del AdBlocker y mostrar un aviso al usuario para que lo desactive en su web.
  2. Forzando al usuario: Hacer que el contenido habitual, como imágenes, menús o texto, sea detectados como publicidad y no se muestren, forzando a que el usuario desactive su AdBlocker. O simplemente, impidiendo el acceso a toda la página web.
  3. Política pro-activa: Detectando el AdBlocker y ocultando el contenido deseable para ofrecerlo mediante algún método de subscripción que compense la pérdida de ingresos.

 

Hay que destacar, que en esta guerra, también aparecen los anti-anti-adblockers, software diseñado para eludir la detección de los adblockers, o engañar para que parezca que se han desactivado. Y esto nos lleva a la eterna caza del gato y el ratón.

 

Efectos colaterales de los bloqueadores de publicidad

Otro efecto que producen algunos de los adbloquers es la de impedir la ejecución de los JavaScripts que permiten hacer un seguimiento de las visitas y comportamiento de los usuarios, lo que llamamos la analítica web, con lo que podemos incluso estar perdiendo visitas sin poder encontrar cual es el motivo.

 

Por esto, el consejo más importante, y la primera acción a realizar en una web es:

LA MEDICIÓN DEL USO DE LOS BLOQUEADORES DE PUBLICIDAD EN LA WEB

Para ello hay trucos y herramientas específicas como «Adblock Analytics«.

 

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